Un Minuto

Un recetario que se escribe en la cocina de todos los días

Un Minuto story

Un Minuto nació como un cuaderno de borradores más que como un proyecto editorial. Empezó anotando cenas resueltas entre dos reuniones, esas que se cocinan con lo que hay en la heladera y sin pensar demasiado. Con el tiempo esas notas se ordenaron en fichas: tiempos reales, pasos cortos, sustituciones para cuando falta un ingrediente y apuntes sobre cómo guardar lo que sobra. No hay pretensiones gourmet ni utensilios caros. La idea es que el recetario se consulte rápido, con las manos ocupadas, y que después vuelvas a la olla en lugar de quedarte leyendo de principio a fin.

Recetario abierto

Si cocinás en los bordes del día, esto te va a servir

Dejanos tu correo y te mandamos una ficha nueva por semana, con tiempos reales y sustituciones por lo que tengas en la heladera. Sin vueltas, sin relleno.

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Un Minuto nació en una cocina chica, entre horarios rotos y ganas de comer algo casero sin quedarse una hora parado frente a la sartén. Estas son las tres cosas que sostienen el proyecto y que vas a encontrar en cada envío.

Fichas para consultar rápido El tiempo va destacado arriba, los pasos son cortos y las alternativas aparecen al lado del ingrediente que puede faltar.
Cocina de casa, sin vitrina Sartén, olla y tabla. Nada de utensilios raros ni ingredientes que solo se consiguen en una tienda específica.
Una receta por semana Un mail corto, con la ficha completa y una nota de conservación para que aguante hasta el día siguiente.
Podés responder el correo Si algo no te salió o cambiaste un ingrediente, escribinos. Las correcciones de lectores terminan dentro del recetario.

Un recetario que se escribe desde la cocina real de todos los días, con fichas pensadas para consultar rápido y volver a la olla.

Por qué existe Un Minuto

Nació en los bordes del día La idea apareció cocinando entre una reunión y otra, con la heladera abierta y poco tiempo para pensar. En vez de armar un recetario de domingo, empezamos a anotar lo que se resolvía de verdad en pocos minutos: sartén única, pocos ingredientes, pasos cortos. Esa libreta desordenada terminó siendo el origen del proyecto.
Fichas para usar, no para leer Cada receta está pensada como una ficha de consulta: tiempos destacados, pasos breves y sustituciones por lo que ya hay en casa. Si falta un ingrediente, la ficha propone una salida concreta en lugar de mandarte al mercado. La intención es que vuelvas a la olla rápido, no que leas el recetario de principio a fin.
Cocina casera sin pretensiones No hay utensilios caros ni técnicas de restaurante. La propuesta es la cocina de todos los días: una sartén gastada, una olla que ya tenés, una mesada con lo justo. Preferimos una receta honesta que salga siempre antes que un plato vistoso que solo se cocina una vez.
Un método que se sostiene El efecto que buscamos es simple: que cocinar deje de ser una decisión difícil al final del día. Cuando las fichas están ordenadas y los tiempos son reales, la semana se arma sola. La estética luminosa, con fondos crema y verde oliva, acompaña esa idea de cocina tranquila, sin apuro y sin culpa.
Un Minuto story

Un recetario que se escribe desde la cocina de todos los días

Qué nos mueve y cómo pensamos cada ficha

Un Minuto arrancó como una libreta compartida entre personas que cocinan en los bordes del día: antes de salir, al volver de un turno, entre dos llamadas. No buscábamos recetas de revista ni platos para lucirse en una cena. Buscábamos resolver la comida real, esa que se hace con lo que hay en la heladera y en el tiempo que queda libre.

Por eso cada ficha está armada para consultarse rápido, con la olla ya al fuego. Los tiempos van destacados porque son los reales, no los ideales. Los pasos son breves y las sustituciones aparecen al lado, por si falta un ingrediente o hay que cambiar algo por lo que quedó en la alacena. La idea es volver a cocinar, no quedarse leyendo.

La estética también responde a eso: fondos crema, verde oliva y naranja suave, fotografía cenital de platos comunes sobre mesadas de casa. Sin pretensiones gourmet, sin utensilios caros, sin pasos que nadie va a hacer un martes a las once de la noche.

  • Fichas pensadas para consultar con las manos ocupadas
  • Tiempos reales, medidos en cocinas de verdad
  • Sustituciones por lo que ya hay en casa
  • Notas de conservación para lo que sobra
  • Cocina casera, sin equipamiento especial

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