Revuelto de zapallito y huevo en cinco minutos
Un plato de sartén que sale mientras se calienta el agua del mate
Hay cenas que se resuelven antes de que el agua del mate llegue a hervir. Este revuelto es una de ellas: una sola sartén, un zapallito, dos huevos y lo que aparezca en la heladera. No hay horno, no hay pasos previos, no hay que esperar a que algo se enfríe para poder comer.
El zapallito se corta fino, en cubos chicos de medio centímetro, sin pelar si la piel está tierna. Se lleva a la sartén con un hilo de aceite de oliva ya caliente y se dora dos minutos, hasta que empieza a soltar agua y a tomar color en los bordes. Ese paso es el único que no conviene apurar: si el zapallito se cocina de más, después se desarma con el huevo y queda una pasta.
El huevo entra al final, y se apaga antes de tiempo
Los huevos se baten aparte, con sal y una pizca de pimienta, mientras el zapallito se dora. Cuando se suman a la sartén, se revuelven apenas dos o tres veces con cuchara de madera. La clave está en no revolver de más: cuando el huevo empieza a cuajar pero todavía se ve húmedo, se apaga el fuego y se termina con el calor residual de la sartén. Queda cremoso, no seco.
Si hay queso crema o una cucharada de manteca en la heladera, se suma justo al apagar el fuego. Cambia la textura por completo: el revuelto queda más sedoso y aguanta mejor unos minutos en la sartén sin cortarse. También funciona un resto de queso fresco desmenuzado o una cucharada de yogur natural, aunque ahí conviene servir de inmediato.
Cómo se come y para cuántos rinde
Solo, con pan tostado, o como relleno de una tortilla rápida de trigo que se calienta treinta segundos en la misma sartén. Rinde para una persona con hambre o para dos si se acompaña con una ensalada de hojas verdes y un poco de limón. La porción se calcula a ojo: dos huevos por persona y un zapallito mediano cada dos.
Si no hay huevo, los garbanzos pisados con tenedor cumplen la misma función y se suman al zapallito en el mismo momento. Si no hay zapallito, sirve zucchini, cebolla de verdeo, un resto de morrón o incluso papa cocida de la noche anterior. La lógica es siempre la misma: primero lo que necesita más tiempo en la sartén, después lo que se cocina en un minuto.
Nota de conservación
El revuelto se come recién hecho. Recalentado pierde textura y el huevo se pone gomoso. Si sobra, se guarda en la heladera hasta un día y se come frío sobre pan, no recalentado. El relleno de un wrap con la misma base aguanta hasta dos días si se guarda por separado de la tortilla y de la hoja verde.
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